jueves, 5 de noviembre de 2009

POESIAS

A Puerto Rico (Ausencia)


Puerto Rico, Patria mía,


la de los blancos almenares,
la de los verdes palmares,
la de la extensa bahía:




Que hermosa estas en las brumas
del mar que tu playa azota,
como una blanca gaviota
dormida entre las espumas!




En vano, patria, sin calma,
muy lejos de ti suspiro:
yo siempre, siempre te miro
con los ojos de mi alma:






En vano me trajo Dios
a un suelo extraño y distante:
en vano esta el mar de adelante
interpuesto entre los dos:




En vano se alzan los montes
con su manto de neblina:
en vano pardas colinas
me cierran los horizontes:




con un cariño profundo
en ti la mirada fijo:
para el amor de tu hijo
no hay distancia en el mundo!




Y brota a mi deseo
como espléndido miraje.
ornada con el ropaje
del amor con que te veo.




Te miro, si, placentera
de la Isla separada,
como una barquilla anclada
muy cerca de la ribera.






Do el viento sobre las olas
te lleva en son lastimero,
del errante marinero
las sentidas barcarolas;




Y céfiros voladores
que bajan de tus montañas,
los murmullos de tus cañas,
los perfumes de tus flores.




El mar te guarda, te encierra
en un circulo anchuroso,
y es que el mar esta celoso
del cariño de la tierra;






Y yo, patria, que te quiero,
yo que por tu amor deliro,
que lejos de ti suspiro,
que lejos de ti me muero.




Tengo celos del que mira
tus alboradas serenas,
del que pisa tus arenas,
del que tu aliento respira.


Tu das vida a la doncella
que inspira mi frenesí,
a ella la quiero por ti,
y a ti te quiero por ella.






Ella es la perla brillante,
en tus entrañas formada,
tu, la concha nacarada
que guarda la perla amante.






Es paloma, que en la loma
lanza su arrullo sentido,
y tu, patria, eres el nido
donde duerme la paloma:




Si yo te vi indiferente,
si mi amor no te decía,
ay patria, yo no sabia
lo que es el llorar ausente!




Mas hoy que te ven mis ojos
de tu mar entre las brumas,
como una ciudad de espuma
forjada por mis antojos:






Hoy que ya se lo que vales,
hija del sol y del viento,
que helare mi sangre siento
con las brisas invernales;


Hoy diera, en la tierra hispana
el oro que el mundo encierra,
por un puño de tierrade mi tierra Borincana.

El Ángel de la muerte

Es el ángel sutil como el ambiente;
como flor de los trópico, fragante;
como linfa de lago, transparente;
radioso de fulgor como el diamante.




vestido con estola nacarina,
dibujado en el aire, semejaba
la imagen que en el agua cristalina,
copiando un ser fantástico, se graba.




Brillante como el ébano bruñido
en que el sol de la Libia reverbera,
descansan en le hombro esclarecido
los bucles de su riza cabellera.




y parecen del ángel hechicero
los ojos inspirados con que mira,
dos Arcturaus, cogidos al Boyero,
o dos Vegas, quitadas a la Lyra.

no la tinta venusta de la grana
el labio sonreído le colora;
ni la rosa de Venus, la pagana
confunde sus mejillas con la Aurora:




Es el rostro del ángel de la muerte
mas nítido que le Alba todavía;
presagio singular que nos advierte
que detrás de la tumba, raya el día.

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